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Disfrutadla.
Voki from Ruth Ibáñez

Hace dos semanas tuve el placer de asistir a una sesión sobre evaluación que organizó el Berritzegune de Vitoria con Neus Figueras, una experta en el tema. Algunas de las cosas que dijo son cosas que todos conocemos, como que la clase de inglés tiene que tener un enfoque comunicativo, y por tanto su evaluación también; pero cuando llegó el momento de hablar de cómo evaluar, por ejemplo, el lenguaje oral, muchas bajamos la vista. Nos puso como ejemplo algo que yo he hecho este año, y me ha servido poco menos que para nada: se le da un dibujo o una foto al alumno/a y se le pide que lo describa. Supuestamente, la foto o dibujo en cuestión es idónea para evaluar el lenguaje que hemos trabajado en clase. Yo lo hice con "there are / there is": There are two men painting; there is a girl reading;... Neus nos lo dijo claramente: esto no es lenguaje comunicativo. No está transmitiendo una información al oyente (¿hay oyente?, porque no sé hasta qué punto el profesor es oyente, es solo evaluador), no se está usando todo el lenguaje que saben, no hay objetivo más allá de aprobar. Cuánto mejor sería crear un teatro, o un juego de rol, o una presentación, que es lo que he hecho este último trimestre y me ha dado resultados fantásticos.
Es fácil encontrar en la red ejemplos de escuelas que han dejado de lado los exámenes y han comenzado a evaluar a sus alumnos y alumnas de otras formas, ya sea por proyectos o por trabajos en grupos. Los que han llevado a cabo estos "experimentos" defienden que los resultados académicos no solo se han mantenido, sino que en muchos casos han mejorado comparados a los que se daban con los exámenes tradicionales. ¿Por qué, entonces, no lo hacemos todos y todas? ¿Por qué seguimos haciéndoles estudiar para el examen, por qué tienen que prepararse la lección? La respuesta es sencilla: porque es muy fácil. El libro de texto trae consigo los exámenes, solo tenemos que fotocopiarlos y seguir la guía para corregirlos. No hay que pensar, no hay que preparar nada nuevo. Pero a veces esos exámenes no están bien planteados, o no sirven para nuestra clase. Debemos modelarlos a nuestras necesidades, a nuestra metodología. Hablo del área de inglés porque es mi mundo, pero la verdad es que esta reflexión vale para cualquier otra área. En lugar de hacer un examen de historia, ¿no sería mejor hacer un power point sobre todo lo aprendido? ¿Cuántas competencias estaríamos trabajando de esa forma? En la era en la que todo el conocimiento está a un clic, ¿de qué sirve aprenderse la lista de los reyes godos?